La historia del Milagro Eucarístico de Lanciano
Lanciano, en los Abruzos, se considera el lugar del milagro eucarístico más antiguo que se conoce. La tradición lo sitúa en el siglo VIII, aunque las fuentes escritas comienzan mucho después.

El monje que dudaba en San Legonziano
Según la tradición, un monje griego de la orden basiliana celebraba la misa en la pequeña iglesia de San Legonziano. Dudaba de que Cristo estuviera realmente presente en el pan y el vino. Tras las palabras de la consagración, la hostia se habría convertido en carne y el vino en sangre, que se coaguló en cinco grumos de distinto tamaño.
El monje llamó a los presentes al altar y la noticia se extendió por la ciudad, que entonces aún llevaba el antiguo nombre de Anxanum.
Basilianos, benedictinos, franciscanos
Las reliquias permanecieron en el lugar del suceso. A los monjes basilianos les siguieron en el siglo XII los benedictinos y en 1252 llegaron los franciscanos conventuales, que en 1258 levantaron sobre la antigua iglesia la actual iglesia de San Francisco.
En 1809 los frailes tuvieron que abandonar el convento por las supresiones napoleónicas. Regresaron en 1953 y desde entonces custodian el santuario.
Fuentes escritas y reconocimientos
No se conservan documentos del siglo VIII. El reconocimiento más antiguo que se conoce data de 1574, bajo el arzobispo Rodríguez; un relato detallado es de 1631 y una inscripción en piedra de la iglesia, de 1636.
Hubo otros reconocimientos eclesiásticos en 1637, 1770 y 1886. El único estudio científico publicado hasta hoy lo realizó el patólogo Odoardo Linoli en 1970-71.
Lanciano hoy
Desde 1902 las reliquias se exponen en una estructura de mármol detrás del altar mayor. Cada año llegan peregrinos y visitantes de todo el mundo; en 1974 lo hizo también el futuro papa Juan Pablo II.
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