Las reliquias de Lanciano

En Lanciano se exponen dos reliquias: la carne, en forma de hostia, y la sangre coagulada en cinco grumos.

Las reliquias de Lanciano: custodia de plata con la Hostia-Carne y, debajo, el cáliz de cristal con la Sangre
Las reliquias de Lanciano: custodia de plata con la Hostia-Carne y, debajo, el cáliz de cristal con la Sangre. Foto: Junior, dominio público, Wikimedia Commons

La reliquia de la carne

La carne tiene el tamaño de una hostia grande, como la que se usa en la Iglesia latina. Es redondeada, fibrosa y de color pardo claro; iluminada por detrás se ve rosada. En el centro hay un hueco, probablemente porque el tejido, al secarse, se retrajo hacia el borde.

En el contorno se aprecian pequeños orificios, debidos seguramente a los clavos con que el tejido estuvo sujeto antiguamente a un soporte.

La reliquia de la sangre

La sangre está formada por cinco coágulos irregulares, de color pardo amarillento, con un peso total de 15,85 gramos. Se guardan en un antiguo cáliz de cristal de roca.

Custodia y altar

Desde 1713 las dos reliquias están en un relicario de plata de taller napolitano: arriba, la custodia con la carne entre dos láminas de cristal; abajo, el cáliz con la sangre.

Desde 1902 el conjunto se encuentra en una estructura de mármol detrás del altar mayor de San Francisco. Una escalera permite a los visitantes subir y ver las reliquias de cerca.

Estado de conservación

Ambas reliquias están completamente desecadas. En 1970-71 no se hallaron rastros de conservantes.

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