Las reliquias de Lanciano
En Lanciano se exponen dos reliquias: la carne, en forma de hostia, y la sangre coagulada en cinco grumos.

La reliquia de la carne
La carne tiene el tamaño de una hostia grande, como la que se usa en la Iglesia latina. Es redondeada, fibrosa y de color pardo claro; iluminada por detrás se ve rosada. En el centro hay un hueco, probablemente porque el tejido, al secarse, se retrajo hacia el borde.
En el contorno se aprecian pequeños orificios, debidos seguramente a los clavos con que el tejido estuvo sujeto antiguamente a un soporte.
La reliquia de la sangre
La sangre está formada por cinco coágulos irregulares, de color pardo amarillento, con un peso total de 15,85 gramos. Se guardan en un antiguo cáliz de cristal de roca.
Custodia y altar
Desde 1713 las dos reliquias están en un relicario de plata de taller napolitano: arriba, la custodia con la carne entre dos láminas de cristal; abajo, el cáliz con la sangre.
Desde 1902 el conjunto se encuentra en una estructura de mármol detrás del altar mayor de San Francisco. Una escalera permite a los visitantes subir y ver las reliquias de cerca.
Estado de conservación
Ambas reliquias están completamente desecadas. En 1970-71 no se hallaron rastros de conservantes.
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